MENU
PANAMÁ-LA HABANA
  • Puedes seguirnos en

Servando Cabrera Moreno | La Soledad de un Autorretrato

La Soledad de un Autorretrato

Un dibujo para celebrar cada año de vida requirió el instinto metafórico y creador de Servando Cabrera Moreno a sus cincuenta y cuatro años, en 1977. Pudiera parecer que el genio de la plástica cubana –que soñaba entonces con vivir dos años más que Picasso– se empeñaba en admirar el paso del tiempo desde sus propios ojos, como ritual de larga vida, exilio de la muerte y de sus amenazas.

La exposición La soledad de un autorretrato, se apropia del título de esta singular serie de plumillas, autorreferenciales e íntimas, para explorar la visualidad de las múltiples narrativas y subjetividades que atravesaron la pintura homoerótica de este incansable creador. Constancia de un ars erótica que alude al cuerpo masculino, recinto de una voluntad que no quiere verse relegada a los dictados de la moral tradicional, a la censura homofóbica y las represiones de género.

El jueves 10 de mayo de 2018, en el contexto de la 11na Jornada cubana contra la homofobia y la transfobia, el Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, NG Art Gallery, El Museo Nacional de Bellas Artes, la Fundación Los Carbonell y la Galería del Centro Hispanoamericano de Cultura, se unen al conjunto de museos y colecciones que se han comprometido con la diversidad, reivindicando un arte muchas veces incomprendido, desconocido, susceptible, y que estalla con la fortaleza que emana de su propia vulnerabilidad.

La fascinante fuerza expresiva de los lienzos y dibujos de Cabrera Moreno que conforman la exposición La soledad de un autorretrato, más que un desafío al esoterismo más acucioso, o una oda a la libre expresión física del ser humano, nos sumerge en el imaginario homoerótico de Servando, y lo hace con solemnidad; convirtiéndonos en testigos incólumes de un olvido del tiempo y de los límites, de un placer que se reafirma en la necesidad de mostrarse.

Cada forma se presenta como una emanación natural del yo, con algunos títulos autorreferenciales, reflexivos, carnales, que reivindican la autenticidad de su obra, y de una espiritualidad que alberga nuevos modos de producir bellezas, placeres, de sublimar los cuerpos, de inmortalizarlos como parte maldita o como salvación.

Ese es el sexo que conoció Servando, diría el escritor, Premio Nacional de Literatura de Cuba Reinaldo González. Quisiera creer–por sobre todas las cosas– que esa también fue la vida que vivió.

 

Neida Peñalver Díaz

Museóloga MBSCM

La Habana, mayo 2018