Ya son pocos los días que faltan para
el gran show de Art Basel, en la capital europea de la cultura en Suiza. Desde
sus inicios en 1970, Art Basel ha tenido como objetivo unir las principales
galerías de arte de todo el mundo, así como servir de nexo anual para todo el
arte contemporáneo. Con más de 95000 visitantes en su edición pasada en 2016,
Art Basel logró la participación de 286 galerías de arte de 33 países y obras
de más de 4000 artistas de todo el mundo.
Paralela a ella, como una de sus
principales ferias colaterales, SCOPE Basel 2017 celebra su 11no aniversario. A
solo 3 cuadras de Messeplatz (recinto principal de ArtBasel), SCOPE | Haus
ofrece a sus invitados una perspectiva del arte contemporáneo diferente a la
que se encuentra en cualquier otro lugar.
Este año, SCOPE Basel recibirá 70
galerías internacionales, provenientes de 52 ciudades y 27 países, entre las
que se encuentra, desde luego, NG Art Gallery. Ya habituales dentro de
nuestra propuesta, NG Art Gallery presentará
obras de Jorge Otero y Niels Reyes;
junto al trabajo de 2 jóvenes artistas cubanos: Camilo Morales y Gerardo Liranza.
SCOPE Basel abre sus puertas el martes
13 de junio en los horarios de 10am-1pm para los coleccionistas Platinum y para
el público general de 4pm-7pm. La feria se extenderá hasta el 18 de Junio. Sus
horarios de miércoles a sábado son de 11am-8pm y el domingo de 11am-6pm.
Reconocido como una de las figuras que más ha hecho por el arte cubano
en los últimos tiempos, Juan Delgado Calzadilla (Juanito), curador y productor
artístico, nos honró con su visita en NG Art Gallery el pasado jueves 1 de mayo
a las 2:00pm.
La visita de Juanito Delgado tuvo como motivo propiciar un conversatorio
sobre “Detrás del Muro”, macro-proyecto de su autoria que viene desarrollándose
colateral a la Bienal de La Habana hace ya 2 ediciones, con excelentes
resultados. Durante este, Juanito hablo del reto que supone organizar un
proyecto de semejante magnitud así como de ese gran beneficio que le supone
contribuir al enriquecimiento del buen arte. Sobre los retos nos quedamos con
una de sus frases: “La censura obliga al talento”.
Entre charlas y anécdotas, todos los presentes fuimos capaces de
apreciar el talento y el esfuerzo de un gran equipo, entre los que Juanito
agradeció a Elvia Rosa Castro y Daniel G. Alonso, quienes junto a los más de
100 artistas cubanos e internacionales han hecho posible las 2 ediciones de
Detrás del Muro y, esperamos, muchas más por venir. Gracias a todos los que nos
acompañaron y, sobre todo, gracias a Juanito por su labor.
Lisandra Ramírez estará exhibiendo en las salas de NG Art Gallery su
muestra personal BUEN VIAJE. La exposición, inaugurada el 30 de mayo, se
extendrá hasta el 30 de junio del 2017.
El instante que nos une
Lisandra Ramírez explora la materia como metáfora. Semejante interés le ha llevado a desandar por el terreno del collage tridimensional. Un delicado concilio de intereses formales, ideológicos y culturales existe entre los objetos construidos y los reutilizados por ella. Fragmentos yuxtapuestos del mundo real se conectan a través de un esquema de ficción donde pasado, presente y futuro extienden sus límites para trabajar con la memoria.
En la medida en que la
obra se dirige hacia un camino de sensaciones perceptivas e imágenes de glamour
intimista, Lisandra apela a la complicidad en que convive el objeto antiguo,
coleccionable y de procedencia anónima con la frialdad del objeto seriado,
industrial y de hechura high tech. El
eclecticismo formal propio de nuestra época, gusta de producir extrañamientos
de cuestiones similares, como en crear asociaciones de lo inverosímil. El
empaque sofisticado de la selección de elementos y el modo de construir
escenarios, relacionan una obra con la otra dentro de una visualidad mediática.
Maneras de hacer que parecen no dejar espacio a sentimientos de nostalgia y que
solo abren camino a la ligereza de lo inmediato. Así, bajo la apariencia clean se
manifiesta la voluntad por recalcar en las experiencias comunes, en el área de
los recuerdos, como cuando construye maletas –sintetizadas en cajuelas de
acrílico.
En las tazas de té ha
conservado pequeños objetos: tiburones que nadan en un lago de resina, paisajes
con aves. Momentos detenidos donde se fusionan costumbres culturales de
Occidente y de Oriente. Asimismo, en el fondo de algunas tazas, suma dibujos en
acuarelas, manchas abstractas de colores que recuerdan la ciencia mística
adivinatoria de la interpretación de los patrones simbólicos de las hojas de
té. A través de este ícono antiguo de la historia de la humanidad, el alcance
de la obra se extiende desde el entorno doméstico hacia otros tópicos
universales como el viaje y la emigración. Se crea -como diría la artista- el
instante simbólico que nos une.
Al tomar como punto de
partida una escala doméstica para construir sus collages, ajusta
la mirada a la dimensión humana. Crea un puente que rescata al individuo de una
sobredosis informativa, al tiempo que defiende el «aura» de los nuevos objetos
creados (los cuales, aislados de su función familiar y social, realzan su
condición museable y su autenticidad). Lisandra se interesa tanto por la
realidad fuera de sí, como por las estructuras del arte mismo. El romance entre
el ayer y el hoy, la manufactura y la tecnología, lo público y lo privado
revelan, a la vez, una inquietud existencial y poética.
El pasado viernes 19 de
mayo 2017 inauguramos la exposición colectiva LO OTRO en las salas de la
Galería Víctor Manuel, La Habana Cuba, en celebración a la Décima Jornada
contra la Homofobia y Transfobia.
Curadores, artistas, coleccionistas y amantes del arte se reunieron para disfrutar de una muestra que despliega el trabajo de artistas cubanos contemporáneos como Jorge Otero, Lancelot Alonso, Jorge Dáger, José Luis Bermúdez, Niels Reyes, Jorge & Larry, William Acosta, Cirenaica Moreira, Roldán Lauzán, Adonis Flores, Pablo Rosendo, Rubén Rodríguez, Ernesto Rancaño, Lesbia Vent Dubois, Santiago Olazabal, Rocío García, Moisés Finalé y el maestro Manuel Mendive.
También gracias a la colaboración del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, contamos con la participación de dos obras (1981) del gran artista Servando Cabrera.
Para muchos, comprender
una sociedad implica ramificarla en grietas, segmentarla, confurndirla con la
jerarquía de sus juicios. Este acto supone la inevitable priorización de un
punto de vista, en el que existe el sujeto que juzga, el Yo; y existe lo ajeno,
es decir, Lo Otro. Resulta imposible evitar
estos esquemas y, al menos parcialmente, pertenecer a ellos. Por ello la
muestra intenta ironizar sobre el término, al planteranos la pregunta de ¿Dónde
comienzan los límites de esa supuesta “otredad“? y ¿Hasta qué punto no somos
todos un poco parte de ella?
Desde el jueves
27 de abril, y hasta el 27 de mayo de 2017, NG Art Gallery
estará exhibiendo MAGIC, muestra personal del artista cubano Lancelot Alonso.
LA MAGIA QUE ATRAPA EL
COLOR
El pintor cubano Lancelot
Alonso inauguró el pasado jueves en NG Art Gallery la muestra ‘Magic’, una
colección que se aleja del estilo por el que el artista se ha hecho conocido en
su natal isla.
‘A diferencia de otros
proyectos míos, esta exposición tiene una atmósfera fantástica, más de fábula,
las piezas parecen libros de fantasía. Mi obra es más sensual, pero en ‘Magic’
el erotismo está más oculto, dentro de una magia visual’, describe Alonso,
agregando que a partir de esa reflexión, nació el título de la muestra.
Las pinturas del cubano
presentan una variada paleta de colores, un rasgo característico de las piezas
que llevan la firma del artista.
‘El color es algo que me
caracteriza. En mi pintura, está el fauvismo, el expresionismo, y trato de
resolver todas las problemáticas de la obra a través y desde el color’,
advierte el autor, cuya obra se puede visitar en NG Art Gallery (Av. Balboa)
hasta el próximo 27 de mayo.
DE CUBA A PANAMÁ
Alonso, de 31 años, es un
pintor de formación académica. Desde pequeño estudió en escuelas de arte y más
adelante viajó a Nueva York, Estados Unidos, para cursar estudios en la Escuela
de diseño F.I.T.
Reconoce que todas las
piezas que forman parte de la colección ‘Magic’, su primera muestra en el
Istmo, fueron pintadas este año.
‘Siempre me propongo
trabajar en serie. Escojo la temática y trabajo con modelos al natural, recreo
las escenas en mi estudio, hago varias fotografías, bocetos y apuntes’, comenta
el artista, dando luces sobre el proceso de producción de sus cuadros.
Además, añade —quien
compartiera experiencia en el taller experimental Los Nuevos Fieras, dirigido
por Rocío García—, para la exhibición ‘Magic’ trabajó con un nuevo material:
madera.
‘Me encanta hacer
murales, por eso trabajar con madera se me hizo fácil’, señala el reconocido
artista cubano, cuya primera exhibición individual montó en 2009, cuando se
graduó de la universidad.
Sobre si la pintura como
expresión artística está en declive, Alonso tiene su propia forma de ver este
acontecimiento en el arte contemporáneo.
‘Quizás en el ámbito
internacional (escasea esta forma de arte). Pero como cubano, lo veo de una
forma diferente, porque tenemos una tradición muy fuerte de pintura y hemos
pasado por muchas vanguardias. Es bien interesante lo que ocurre allá con la
pintura y tenemos ese deber de continuar el legado’, concluye Alonso.
Por:Daniel
M. Alarco. Entrevista a Lancelot
Alonso por el diario La Estrella.
Hoy ART LIMA, La
Feria Internacional de Arte de Lima, abre sus puertas por quinto año
consecutivo. Es una importante plataforma en la que participan destacadas
galerías nacionales e internacionales. El encuentro es del miércoles 19
al domingo 23 de abril en las instalaciones de la Escuela Superior de
Guerra del Ejército del Perú.
NG Art Gallery presentará
una selección de artistas como el maestro Roberto Fabelo y Rigoberto Mena.
Otros como Niels Reyes, Jorge Otero, Lancelot Alonso, William Acosta, Kmilo
Morales y Gerardo Liranza. Todos, desde su perspectiva individual,
contribuyen a formar una voz coral de lo que se considera hoy el joven arte
cubano.
A partir del martes 21 de
marzo, y hasta el 21 de abril de 2017, NG Art Gallery estará exhibiendo Têtes,
muestra personal de Niels Reyes.
En un compendio de sus trabajos más recientes, que incluye experimentación con nuevos formatos y materiales (acero inoxidable, yute), Niels ha descubierto una relación directa entre la trayectoria de sus manos por el lienzo y los sentidos de quien percibe el resultado.
Así logra en la tela (o cualquier otro soporte ) un trasfondo espeso como un pasado, que aglomera tradiciones familiares, conflictos generacionales, nacionalismos; todo en un instante evocador, en el que la existencia misma se reduce a manchas de óleo. Éste, por su parte, arde en empastes. Representa el contexto, el pasado, el futuro; todo yuxtapuesto en esa volumetría de capas; condensado alrededor de miradas que defienden la vida a gritos de luz. La imposición de la línea, la desestabilización de las formas, o incluso la distribución arbitraria del color, son recursos que le facilitan la narración de estos fragmentos, más bien, segmentos de su realidad tergiversada. Definitivamente, existe una voz implícita en la inercia de esas miradas; en los rasgos que reproducen sus Rostros, en cuyo conjunto es posible leer, entre líneas, al artista que ocultan.
Desde la exposición BlaBlaBla,
en 2008 en la galería Servando Cabrera en La Habana; y luego Bomba en
el 2010, en el centro Wifredo Lam, Niels se ha convertido en una de las figuras
fundamentales de la joven pintura cubana. A ello agreguémosle el concurso Post-it en
2013, en donde obtuvo el Gran Premio y un sinnúmero de exposiciones personales
en Suiza, Viena y Alemania, entre otros.
El pasado 16 de febrero de 2017 se
subastaron varios lotes de arte cubano en la Casa Cornette de Saint Cyr en
París. La casa de subastas, fundada en 1973 por Pierre Cornette de Saint Cyr,
desde sus inicios dejó su marca en el mercado francés por su colorida e
innovadora personalidad. Debido en parte a sus increíbles resultados y a
las prestigiosas colecciones que han sido subastadas en sus salas (la colección
de abstracción lírica de Alain Delon en 2007, por ejemplo) Cornette de Saint
Cyr se ha vuelto una referencia obligatoria en el mercado del arte francés e
internacional. En el caso de la subasta Art Cubain Contemporain el
espectro abarcó más de 40 artistas cubanos
con un total de 58 lotes.
Resultó además curioso que, junto a los
acostumbrados Wifredo Lam, René Portocarrero o Mariano Rodríguez, se
posicionaran nombres como José Ángel Vincech, Enrique Baster o Ernesto Rancaño;
artistas mucho más jóvenes y, por lo tanto, alejados de este tipo de eventos.
Hasta el próximo domingo 5 de marzo de 2017, abrirá sus puertas SCOPE
New York 2017 en una nueva posición en el Pabellón Metropolitano, en
Chelsea. Presentando su ya usual y aclamado diseño curatorial, la nueva sede
de SCOPE acogerá 60 galerías internacionales y un calendario concentrado en
resaltar eventos especiales, performances y conferencias, como complemento de
su programa VIP. Siendo la primera feria satélite en acompañar a The Armory
Show, el espíritu innovador de SCOPE New York ha sabido forjar un camino
constante para artistas y galerías emergentes, implantando una nueva visión de
lo que conocemos como feria de arte contemporáneo.
NG Art Gallery, presentará una
selección curatorial de 5 de los artistas de su nómina, en el stand 092.
Juntos, Adrián Fernández, Jorge Otero, Niels Reyes, José Luis Bermúdez y Jorge Dáger complementan
una visión distinta del arte cubano más contemporáneo. Las obras abordan los
distintos matices de estereotipos minoritarios, muchas veces unificados bajo un
mismo rótulo: el otro.
SCOPE New York será la
primera del programa de 5 ferias de arte con que cuenta NG para el 2017
Más de una vez han sido cuestionados los límites de la representación,
siempre -eso sí- vinculada a lo que en última instancia la sella, la legítima o
devalúa, que no es otra cosa que el sentido.
Mucho “sufre” la escogencia del hacedor cuando el aura aristotélica
despierta como precedente de la semblanza de la pintura resultante. Horas
invierten aún los artistas tratando de reivindicar o de darle el golpe de
gracia al lenguaje. Lo cierto es que –mercado aparte- continuamos sin
podernos desembarazar de lo que marca y quizá explique la perdurabilidad de las
diatribas acerca de lo que se representa. Eso es, la experiencia pictórica y la
posibilidad de reidear una lectura otra -la interpretación escribiría Danto-
de lo que se convierte en “motivo”, sin olvidar el valor del
proceso.
Creo saludable aclarar que en ningún caso me estoy refiriendo a meras
representaciones, reproductivas, antes más bien deseo privilegiar la
¨información´, el sema si se prefiere, más allá de la teoría socrática que
incluso puede resultar conveniente en estos tiempos postmodernos.
Justo en medio de las sinuosas reflexiones coloco las obras más recientes del
joven creador Gerardo Liranza, quien junto a Kamilo Morales
ocupó la Galería Galiano, durante el último mes del año 2016.
La historia de Liranza comienza con la fotografía como documento
de aquel fragmento real primigenio que, luego se integra a todo el
proceso de creación de una ¨nueva realidad¨ perteneciente al
acontecimiento pictórico. Y como de representación estamos tratando,
podría pensarse que, dada la naturaleza del motivo visual o espacio
físico escogido, éste puede ser captado para habitar en la vastedad de la
fotografía. Solo que también existen las diferencias entre los medios y
ello me hace reconocer que la necesidad de la representación pictórica está muy
vinculada a la expresión, a los recursos y efectos propios del acto de pintar.
Con esto no estoy siquiera sugiriendo que – especialmente hoy- la
fotografía no se muestra bondadosa en sus potencialidades, cuando realmente se
brinda plena para transfiguraciones, dotada para la excelencia
técnica y el más sofisticado y virtuoso de los manejos retinianos, lo cual
deviene desafío para el resto de los caminos de creación, mas deseo
consentir las fascinaciones propias del rito pictórico.
Liranza trae un ¨asunto¨ recurrente y no por ello menguado, porque
siempre se distingue el valor simbólico, la sugerencia del artista. Estamos
ante espacios que pertenecen a la reminiscencia, construcciones que otrora
vivieron a través de la actividad productiva, antiguos galpones, almacenes, que
hoy exhiben más bien sus restos y reclaman ser retomados por el
imaginario artístico.
Como traje a colación la fotografía, aprovecho para recordar en términos
de tema y riqueza visual, la obra del artista cubano Ricardo Elias, quien ha
revisitado con su lente los viejos colosos azucareros, cuyas imágenes
fragmenta, deconstruye y manipula en nuevas recomposiciones. Esta mención
me permite citar parentescos y diferencias con la obra de Gerardo, quien
también interviene desde un gesto arqueológico, recupera, reabre el capítulo de
la memoria, pero en su caso, la pintura le coloca en otros caminos y le
permite escrutar los potenciales expresivos de la propiedad corpórea del
óleo. El empaste, el grosor del pigmento aplicado pródigamente en
ocasiones, supone también que pueda referir la materialidad, como ocurre
en la pieza ¨Respiro¨, en la que casi se fuga el reconocimiento de la
apariencia real tras la imposición del ¨close up¨, el efecto casi abstracto de
los detalles texturales y las pastas blancas, grises y negras.
“Herrumbre”, “Herrumbre 1” y, especialmente el díptico “Vestigio”,
dimensionan las estructuras de metal que el paso destructivo del tiempo
ha dejado al descubierto, pero al mismo tiempo podemos notar la
interacción que resulta entre el entramado de metal y las cubiertas de
concreto, tanto como la caprichosa superposición de planos. En algún sentido el
accidente le ofrece al artista el pretexto para connotar las beldades de la
arquitectura, de los tejidos lineales que antes fueron sostén y ahora
crean espacios ilusorios y hacen habitar las sombras y las luces.
La dejación del documento fotográfico le libera para la creación de
paredes que destacan en blancuras sospechosas, puras, que se erigen señales
transgresoras de la lógica en medio de las ruinas, como ocurre en
“Reconversión”. Y es que -como diría Danto- se trata de inducir una actitud, de
manera intencionada, ante lo representado e involucra a la energía, la cual ha
de ser sentida[1].
En última instancia estamos dando crédito al valor de lo sensorial, al
lícito sentido de la esteticidad o la adjetivación metafórica, sin despojar al
receptor de la información que, en este caso tiene que ver con un llamado sobre
la pérdida, el abandono, la desjerarquización y también la transmutación
de las cosas. Los recursos visuales, la ponderación incluso de lo que
atrae, léase la exhibición de la perspectiva lineal dada por las tramas
férreas de las vigas en esa suerte de galpones, las cuales perturban en
su perfección ingenieril, ahora presumiblemente “retocadas” por la
sutileza de los claroscuros y su prolongación en las sombras,
tan rigurosamente propuestas en “Reconversión” y “Restos”. De otro lado está
la integración a través de la perspectiva aérea, la insinuación del
entorno natural como referencia del enclave real para que nos percatemos que
más allá hay vida (“Vestigios”).
Muchos otros efectos completan el interés visual, los cuales se
revelan en las transparencias de ligeras acumulaciones de agua en el suelo,
manchas de humedad o pintura desprendida en los fragmentos de fachadas, los
paredones quebrados. La apariencia es surrealizante e incluso
escenográfica, y mucho tiene que ver con la reconversión que el propio
título de una de las telas se encarga de hacer obvio como deseo.
Hay algo de vanidad en el desafío a una mera representación y hay mucho
trabajo, pero al servicio de esa apelación a las soledades y al misterio
habitado por la memoria, aunque ya no sepamos ya como se nombraron tales
construcciones o donde aún resisten sus ¨osamentas¨, con una dignidad vertical
que es enaltecida por un golpe de luz, en su cualidad de energía. Esa asunción
casi ética, convierte estos lugares en argumento más que en excusa para
el artificio técnico; en fragmento sustantivo, trocado por el
modo en que Liranza lo vio o más bien lo reinventó para nosotros.